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Poesía coral   Leave a comment

Este es un video encontrado en youtube.

http://www.youtube.com/watch?v=SsBYMA7zn6Q

Publicado 11 enero, 2011 por Rafael Antúnez en Vídeos

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Otras disciplinas   1 comment

Esto es una muestra de la fotografía de Yanire Fernández.

http://www.fotografosartisticos.es/yanire-fernandez/

Fotografía de JANYRA FERNÁNDEZ

Publicado 10 enero, 2011 por Rafael Antúnez en Arte

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Intervención artística   2 comments

Intervención en un charco. Miguel Gómez Losada 2010

Intervención en un charco de Gómez Losada

Publicado 9 enero, 2011 por Rafael Antúnez en Arte

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Pintura actual   Leave a comment

Este es un cuadro que me encanta. Pertenece a la obra de la pintora e ilustradora hispano-inglesa Melissa Launay.

Pintura de Melissa Launay realizada en 2008

Publicado 9 enero, 2011 por Rafael Antúnez en Arte

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Der Zauberberg   Leave a comment

Libro de Thomas Mann, cuya lectura recomiendo encaridamente. Es un recorrido por la interioridad del hombre, por su espíritu y una muestra de cómo la vida posee un extenso y rico abanico de campos de conocimiento. Todos apoyados en uno mismo.
Hans Castorp, un joven burgués alemán, viaja a un sanatorio situado en las montañas para curarse de una leve afección pulmonar y de paso visitar a su primo Joachim Zinzem, aquejado de tuberculosis. Lo que parece un incómodo viaje de circunstancias, se convertirá en el acontecimiento más importante de su vida y será un verdadero viaje iniciático. Pues, en las alturas silenciosas y eternamente nevadas de los alpes conocerá el amor, la muerte, las estrellas, las plantas, y también a una colección de personajes extraños y, sin embargo, maravillosamente cautivadores, como Setembrini, librepensador y masón, y el jesuita Leo Lapta, verdadero pozo de erudición, y encendido defensor de la agonía del dolor.
Es un libro que nos deja asombrados, sin aliento, sin saber que pensar, y a la vez abre un camino a profundas reflexiones sobre la condición humana. Ya reputados escritores, como Carlos Fuentes, lo han considerado como la obra cumbre de la literatura germana de todos los tiempos. Además, a través de ella, Mann nos describe la sociedad burguesa germana y el viejo imperio, ya decadente, unos cuantos años del estallido de la gran guerra, la cual precedió a su caída.
Maravilloso libro, en verdad mágico. Imprescindible para los amantes de la literatura de alto nivel.

Thomas Mann, Der ZauberbergThomas Mann, Der ZauberbergThomas Mann, La Montaña MágicaThomas Mann, La montagne magique

Rafael Antúnez Arce

Publicado 9 enero, 2011 por Rafael Antúnez en Libros

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Cántico   Leave a comment

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dexaste con gemido?
Como el ciervo huyste
haviéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ydo

Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquél que yo más quiero,
decilde que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
yré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y passaré los fuertes y fronteras.

¡O bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!,
¡o prado de verduras,
de flores esmaltado!,
dezid si por vosotros ha passado.

Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura;
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.

¡Ay!, ¿quién podrá sanarme?
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras embiarme
de oy más ya mensajero
que no saben dezirme lo que quiero.

Y todos quantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déxame muriendo
un no sé qué que quedan balbuziendo.

Mas, ¿cómo perseveras,
¡o vida!, no viviendo donde vives,
y haziendo porque mueras
las flechas que recives
de lo que del Amado en ti concives?

¿Por qué, pues as llagado
aqueste coraçón, no le sanaste?
Y, pues me le as robado,
¿por qué assí le dexaste,
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshazellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

¡O christalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibuxados!

¡Apártalos, Amado,
que voy de buelo!.
                                        Buélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu buelo, y fresco toma.

Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas estrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los ayres amorosos,

La noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

Caçadnos las raposas,
questá ya florescida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hazemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

Detente, cierzço muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.

¡Oh ninfas de Judea!,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
morá en los arrabales,
y no queráis tocar nuestros humbrales.

Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras dezillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas estrañas.

 A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, ayres, ardores,
y miedos de las noches veladores:

Por las amenas liras
y canto de sirenas os conjuro
que cessen vuestras yras,
y no toquéis al muro,
porque la esposa duerma más siguro.

Entrado se a la esposa
en el ameno huerto desseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces braços del Amado.

Debajo del mançano,
allí conmigo fuiste desposada;
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada.

Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edifficado,
de mil escudos de oro coronado.

A çaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella,
al adobado vino,
emissiones de bálsamo divino.

En la interior bodega
de mi Amado beví, y, quando salía
por toda aquesta bega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.

Allí me dio su pecho,
allí me enseñó sciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dexar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.

Mi alma se a empleado,
y todo mi caudal, en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro officio,
que ya sólo en amar es mi exercicio.

Pues ya si en el egido
de oy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me e perdido,
que, andando enamorada,
me hice perdediza y fui ganada.

De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guinaldas,
en tu amor florescidas
y en un cabello mío entretexidas.

En solo aquel cabello
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello
y en él presso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.

Quando tú me miravas,
su gracia en mí tus ojos imprimían;
por esso me adamavas,
y en esso merecían
los míos adorarlo que en ti vían.

No quieras despreciarme,
que si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dexaste.

La blanca palomica
al arca con el ramo se a tornado,
y ya la tortolica
al socio desseado
en las riberas verdes a hallado.

En soledad vivía,
y en soledad a puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.

Gozémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte y al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

Y luego a las subidas
cabernas de la piedra nos yremos
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.

Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día.

El aspirar de el ayre,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donayre
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena.

Que nadie lo mirava,
Aminadab tampoco parescía,
y el cerco sosegava,
y la cavallería
a vista de las aguas descendía

San Juan de la Cruz (1542-1591)

Publicado 6 enero, 2011 por Rafael Antúnez en Poemas

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Aforismo (III)   Leave a comment

Tu pensamiento abusa de ti.
Te aguijonea como un enjambre
de avispas furiosas.
Las ondas se suceden
como piedras lanzadas en el lago.
Y quedas reducido
a un punto, a una línea en el tiempo.

Abre la cerca,
susúrrate despacio una canción de cuna.

Rafael Antúnez Arce.

Publicado 29 diciembre, 2010 por Rafael Antúnez en Literatura

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